La carne cultivada tiene el potencial de revolucionar la producción de alimentos, pero su progreso se ve obstaculizado por las limitaciones fundamentales de las células de mamíferos en relación con los bioprocesos a escala industrial. En este artículo, se analiza el papel esencial de la ingeniería de líneas celulares para superar estas limitaciones, destacando el equilibrio entre los beneficios de las características celulares mejoradas y los desafíos regulatorios y de aceptación del consumidor asociados.
Se cree que una selección cuidadosa de estrategias de ingeniería celular, que incluyan modificaciones genéticas y no genéticas, puede abordar esta disyuntiva y es esencial para el avance del campo.

